Messi
es diferente.
La
Real Academia española define a la palabra diferente de la siguiente manera:
1. f. Cualidad
o accidente por el cual algo se distingue de otra cosa
Messi
es un accidente o una cualidad. Detrás de ese pibe con cara de bueno por el que
nadie daría nada, ni siquiera el gesto benefactor de elegirlo ante último en el
pan y queso del picado de barrio hay un velocidad más, una revolución agregada
al modelo original de fábrica.
Messi
es la differance.
En
francés la palabra se escribe difference,
fue Derrida quien estableció el concepto de differance para demostrar que la única distinción apreciable es
solo en la escritura. En lo previo, la única diferencia posible es de escritura, es
decir la diferencia está en el símbolo, en la representación. La vida podría
ser vista de esta manera, bajo este concepto. Sin embargo, siempre hay que
representar. En nuestra representación es donde establecemos la differance.
El
mal de nuestra historia es la sociedad entendida como totalidad.
La
muerte de la diferencia es el nacimiento de la incomprensión moderna del
diferente. Les pasó a todos, desde Van Gogh hasta Borges.
El
concepto de totalidad nos empuja a rechazar al diferente. El rechazo es siempre
natural dentro de una sociedad que para establecer una totalidad tiene que
igualar a sus componentes.
Messi
nos causa rechazo.
Nos
parece siempre más en el Barcelona, más jugando una copa europea, más goleador
y más cabeza de grupo para los otros, nunca para los nuestros. Le pedimos que
asuma el rol de Leonidas para conducir a un grupo de jugadores como si fueran
espartanos, le pedimos que grite el himno, le pedimos que llore como lo hace
Contempomi en Los Pumas, le pedimos que gambetee diez tipos como en el
Barcelona, le imploramos que se tire al suelo, que marque, que juegue, que tire
el centro y que vaya a cabecear.
Somos
una máquina saturada de reclamos hacia él, y él nunca nos satisface.
Cuando
hace un gol ya es innecesario, cuando asume el rol de cabeza de grupo es un
mercenario que complota contra el técnico, cuando se emociona con el himno está vendiendo humo, cuando va al suelo es
porque no juega, cuando juega es porque no va al suelo.
No
es Messi, es la diferencia.
Entender
la differance, es entender que entre
los 22 tipos que lo acompañan en Brasil y él, existe la posibilidad de que el
tipo, con la tranquilidad con la cual se destapa una gaseosa o carga la SUBE,
es capaz de hacer lo que hizo contra Irán en el minuto 90
Y
sobre todas las cosas, entender la differance,
es celebrarla. Rechazarla nos iguala, hagamos el esfuerzo, seamos diferentes
con el diferente.

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