jueves, 3 de julio de 2014

Revolucionar la mirada


Walter es ciego. Hace 28 años que un glaucoma le apagó la vista para siempre. Todas las mañanas piensa en eso al despertar. Todas las mañanas desea abrir los ojos y volver a ver. Sin embargo hay una persistencia que lo mantiene en pie. En estos 28 años nunca ha dejado de ir a la cancha a alentar a San Lorenzo de Almagro, nunca ha dejado de sentir a San Lorenzo como dice la bandera que lo acompaña siempre.

En el centro de Buenos Aires solo tiene lugar la imagen. Hay carteles, pantallas, marquesinas de teatro, y todo es una invitación a la mirada, porque en esta lógica del siglo XXI la información fluye tan rápido como las imágenes que nos rodean. Todo es inmediato y entra por los ojos. 

En una discreta oficina de Callao y Tucumán, me espera Walter Lo Votrico. Ahí, rodeado de un verde descolorido que cubre las paredes, una mesa en el centro de la oficina con una bandera de San Lorenzo extendida como un mantel, una radio vieja con diseño colonial en silencio y el color blanco que se extiende en la puerta del lugar, Walter trabaja.

Al escucharme salta de la silla y me agarra para besarme.

-       Sí no me dicen acá estoy, yo ni me entero.

Un glaucoma le quitó la imagen en 1986. Los ojos de Walter son una mancha gris clara, como una nube, que se expande sobre el blanco de la esclerótica, cuando en enero la enfermedad comenzó a diluirle la vista y le robó para siempre el mundo tal como lo conocía  a este fotógrafo de profesión.

Sin embargo los colores son una persistencia en la vida de Walter, a pesar de la mancha negra de que le envuelve la visión, San Lorenzo es su semana, su forma de encarar el mundo, su vida, porque como él dice lo vive y sentirlo es vivirlo. “Sentir es una forma de vivir”. El club de Boedo fue la única certeza en la incerteza, el bastón blanco de la reconstrucción de su vida.

-       El primer bastón blanco me lo hizo mi hermano con un palo de escoba para ir a la cancha

Ir a la cancha, -ir a verlo- dirá Walter, aunque todas las mañanas al despertar el mundo sea un solo color, un negro que lo hace insultar, preguntarse por qué, volver a la cama y recuperar las ganas a los quince minutos, porque hay otras formas de ver y mirar y sentir;  como cantar, escuchar, tocar.

-Antes en la cancha me reconocían, pero la verdadera revolución nació en Facebook
   
                                
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Año 2012. Walter tiene dolores de cabeza insoportables, su médico la aconseja una cirugía rápida para realizar un limado de córnea y así terminar con las jaquecas. La fecha de la operación: 8 de marzo. Ese día es uno de los más importantes en la historia de San Lorenzo, socios, hinchas y dirigentes convocan a una multitudinaria marcha en la Plaza de Mayo. La consigna es “100000 cuervos copando la plaza por la vuelta a Boedo”.  La causa es noble, influir en el voto de los legisladores que tratarán más tarde ese mismo año la ley de restitución histórica, para la devolución al club los terrenos expropiados durante los años de la dictadura cívico militar.

Walter se opera ese día y de la clínica se va para la Plaza de Mayo.

-       Walter va a ver a San Lorenzo con el corazón, dice Raúl, otro fanático del club que también es fotógrafo y al observarlo en la cancha, se maravilló ante el amor de ese tipo que con un bastón blanco, una musculosa azulgrana y una radio se pegaba al alambrado para seguir las alternativas de los partidos. Ese 8 de marzo quedará para siempre en la historia. Más de 110000 cuervos tomarían por asalto la Plaza de Mayo, y Walter sellaría una amistad con Raúl, que nació cuando el fotógrafo se presentó y le dijo –A vos te tengo visto loco, déjame sacarte unas fotos, yo sé que vos vas siempre a la cancha.

La foto se subiría a Facebook. Raúl lo etiquetaría y ahí cuenta Walter:
- me invadieron, y una vez que te invaden, ya está, no podes hacer nada.

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Detrás de ese Facebook, de ese nombre, Walter “El Lovito” hay una historia de vida  que trasciende a San Lorenzo.

Cambiar imagen por voz, mudar el oficio, transcender, de alguna manera. Esas eran las premisas de Walter en la recuperación. Fue así que empezó a cantar y cambió por completo su vida. Por esto nació su Facebook en el año 2011

“Walter el Lovito” es el nombre de un disco de música melódica que intentaba posicionar a través de la red social donde originalmente subía fotos con famosos en las veladas “paquetas” en las que cantaba.

De esta experiencia quedó también una mala jugada de un productor que le robó las pistas y con ellas la voz. Pero se recuperó y volvió a cantar “de garrón” con los amigos que había hecho en aquellas noches de música tranquila  y luz tenue en el Bauen.

Pero también transcender a la imagen es vencerla. Vencer la imagen es hacerse visible, lograr notoriedad. Todas las revoluciones tienen algunos hechos que puntuales o periféricos  que las determinan,  pero son hechos al fin

                                 
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Año 1992, seis años después de que el glaucoma le apagó la visión, un médico le aconsejó ir al gimnasio para trabajar el cuerpo y reinsertarse en lo social, algo que  tenía bastante postergado. Sus compañeros de pesas miran el programa de Gerardo Sofovich donde hombres de puro músculo están compitiendo en pulseadas. La decisión en el gimnasio es unánime. Todos dicen “vamos”, pero Walter iría un paso más allá: - Vamos siempre y cuando, apostemos algo entre nosotros.

Fueron y él se fue rápido. En la segunda ronda me reventaron,  cuenta Walter.

Pero no todo terminó ahí. Un competidor vio a Walter entre todos los demás, le llamó la atención su físico, sus ganas y su potencial, y se acercó a realizarle una propuesta. A partir de ahí solo le esperarían campeonatos nacionales e internacionales.

Pulseó por Barrio Parque en 1993 y fue campeón nacional. En 1994 repitió título, pero no pudo revalidarlo en el invierno de 1995.


En aquel invierno, San Lorenzo armaría su equipo para ser campeón. Con Veira en el banco y jugadores de la calidad de Silas, Ruggeri y González en cancha, los santos empezaban un torneo que lo tenía como principal candidato para obtenerlo.

Fue especial, dice él – Armaron un equipo para que sea campeón, ¿no le pusieron presión, no?.

Había que estar, acompañar las buenas, soportar las malas. Por eso viajó por el interior siguiendo la campaña. Con esos viajes comenzó el deterioro físico que lo hizo cambiar de categoría en las pulseadas.

-Días de choripán y vino, y engordar, dice riéndose.

Última fecha, en Rosario, San Lorenzo enfrenta a Central. Está segundo, pierde increíblemente puntos sobre el final del campeonato.  El líder del torneo, Gimnasia de La Plata recibe a Independiente. Lo aventaja por un punto y como en esos años los partidos ganados valían dos puntos y en caso de empate en las posiciones se definía por diferencia de gol, le alcanzaba con una igualdad para ser campeón y festejar el primer campeonato de la historia de los triperos.

En la semana, el técnico de San Lorenzo imploraba a los hinchas – “Yo le pido a la gente que vaya, 10.000, 30. 000 personas con fe, con esperanza, si se da, se da, y si no se da no importa”

Se dio.

Era el primer título en 21 años para los cuervos. Era, el fin de un maleficio, un desahogo que hizo  que los 10000 cuervos que poblaron Rosario invadieran como hormigas la cancha.
Ese día Walter entró al campo. Lo invadió con felicidad como tantos otros. Ese mismo día supo que ese invierno no sería campeón nacional de pulseadas.

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Pero Walter también sería campeón con San Lorenzo,  tendría su gloria personal en las galerías de trofeos del club.

-En el  año 1998 voy a competir por San Lorenzo. La sede que habían inaugurado en Av La Plata tenía la última tecnología y era bárbara para entrenar.

Defendiendo los colores de su vida, la gloria también le llegaría con el azulgrana en el pecho. Esos colores también serían parte de él, parte de su imaginación. A Walter, ser ciego no le impidió diseñar su propia indumentaria. Al presidente de entonces, tampoco le pareció un imposible, y así fue que Walter tendría la ropa diseñada por él mismo.

El retiro le llegó con una lesión. Sin embargo, eso no lo invisibilizó, al contrario, la lesión en este caso fue una nueva oportunidad.

-Al entrenar conoces los músculos que usas y sabes cuáles pueden lastimarse, entonces cuando alguien te consulta, más o menos sabes cuál puede ser que este molestando. En ese momento, uno de los músculos de la muñeca con la cual competía sufría una lesión que no podía ser tratada por los doctores tradicionales. Dolores y otra vez dolores, y una recuperación que no llegaba, lo llevaron a consultar a un doctor poco ortodoxo del sur de Buenos Aires.

-Era un médico y se dedicaba a masajes a caballos de carreras de clandestinas. A un tipo así fui a ver, pero hacía cosas maravillosas y pensé, esto es interesante.

Walter, el masajista, surgiría de esos encuentros en los cuales buscaba la calma al dolor. Lo demás, el título terciario y el trabajo, llegarían con el estudio y puertas azulgranas que se volvían a abrir.

San Lorenzo de nuevo, otra vez presente. El club lo recibía. Pero tenía sus costos. Entrenaba y masajeaba en el club pero eso significaba pasar todo el día ahí.

-Era un suplicio, dice Walter recordando aquel final de los años ´90.

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2012, es otoño y llueve mucho ese domingo de mayo. San Lorenzo pelea por no descender, Walter sufre en la tribuna y en su vida. Tiene  un problema de salud y está medicado por la tensión y la hipertensión que le generó toda la temporada del equipo de Caruso Lombardi. Es el año de la revolución del like de Facebook, es el año que San Lorenzo jugará por primera y única vez en su historia una promoción para no descender. Ese domingo el Nuevo Gasometro explota de gente, de ilusión y de expectativa. Es la fecha 16, el conjunto de Boedo recibe a Newell´s, líder del torneo local que –jugaba bárbaro, cuenta Walter. El Ciclón pelea mano a mano por no descender con Tigre, que no se sabe si por influencias políticas o casualidades es favorecido en todas las jugadas divididas por los árbitros. El equipo es una bola de nervios, pero domina las acciones y supera en el juego al puntero del torneo. Hay un clima terrible, la gente canta en las tribunas sin mermar a pesar de la fuerte lluvia que no cesa un solo momento.

Hay una ilusión ciega en el equipo, hay una fe que no puede explicarse por  el rendimiento del equipo.

Raúl está en la tribuna, como siempre filma a la gente y le saca fotos a Walter. Ahí también está Luca Morel, un fanático que está sufriendo como todos. Ese día va a conocer a Walter, su tío del alma como lo llamará más adelante, cuando ya con la anécdota del resultado, graben formalmente una amistad fuera de la cancha y con la confianza de un amigo de siempre, Walter lo apode “presi” debido a las posturas expresadas con la mente fría y el corazón caliente en su muro de Facebook sobre la realidad institucional del club.

El gol de Newell´s es la tormenta dentro de la tormenta. No es un baldazo de agua fría, es casi como la misma lluvia que cae pero duele, y lastima a todos los cuervos que esperan por una victoria. El equipo está casi condenado al descenso directo. Pero la gente canta y canta. No pierde la fe. Ellos creen y creen y cuando más imposible es, nunca dejan de creer. Por eso Walter sigue aferrado a la radio y  Luca seguramente agita los brazos o se toma la cabeza cuando en otra jugada  y en menos de 25 minutos, en un insólito error de la defensa azulgrana, Newell´s se adelante por dos goles.

-Era imposible, relata Walter. Pero imposible no es una palabra que exista en el diccionario de San Lorenzo.

En el segundo tiempo el equipo es una furia que va y va hacia adelante. Sin ideas, sin juego, pero con el corazón en la mano. Buffarini es un pibe rubio de pelo largo con pinta de cantante de cumbia que llegó al club a mitad de año, Bueno es un uruguayo con fama de peleador que juega de centro-delantero, y que salta y choca contra todo, Gigliotti es un delantero tosco que hace goles imposibles y erra los más simples y Romagnoli… Romagnoli es un ángel que solo tiene un diez en la espalda, un guerrero eterno, el último gran ídolo del potrero que tiene las rodillas gastadas de tantas batallas en la cancha

Ellos son el corazón de la remontada.

Nadie puede más que el corazón. Ni siquiera el mejor equipo del torneo que juega bárbaro y está primero. San Lorenzo es eso, gente, jugadores y cuerpo técnico, un corazón que se lleva todo por delante.

-Lo último que me acuerdo es que el relator dijo: “ahí va El Pipi para ganarlo.”

“El resto es lo que se ve un video que anda circulando”. Walter no recuerda que Romagnoli toma la pelota con el partido 2-2, faltando dos minutos. Walter no recuerda que en ese momento arrastra por la banda izquierda a tres jugadores de Newell´s, y luego de llegar a la línea de fondo, con la pierna izquierda saca un centro a media altura, para que Gigliotti en una estirada poco ortodoxa, casi nunca antes vista cambie el destino de la pelota, y festeje el 3-2 final para San Lorenzo, dándole  así rienda suelta a la locura de Walter, Raúl y Luca.

San Lorenzo ganó el partido. Luca, un tío postizo y Walter un sobrino del alma.

Romagnoli festeja en un costado del campo. Llora de rodillas, los ojos de ese veterano jugador están tan nublados como el día. En la tribuna Walter llora como un nene, como el nene que le aparece en brazos, y que no recuerda, como el pibe que se le acerca a abrazarlo y sale disparado al alambrado, como un adolescente que permanece a su lado en cuclillas con las manos sobre la cara y la mirada roja, empañada de la catarata de lágrimas que nace de sus ojos.

Como todo San Lorenzo que esa tarde es un llanto ilusionado.

Walter recuerda esa jornada como el día que no fue visto


-Por suerte, porque si no van a pensar que estoy chapita, dice él. Es que esa tarde al terminar el partido subiría hasta la cima del alambrado gritando como todos los presentes una canción del repertorio.

-¿Nadie te vio?
-Nadie
-¿Y te ayudaron a bajar?
-No, ¡qué me van ayudar! Cada uno estaba en su locura. Me sentía Superman

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Superman, el super héroe que puede con todo y que solo es vencido por la kriptonita, ese héroe eligió Walter para retratarse, aunque él reconoce que no lo es, ni podría serlo.

-Todas las mañanas al abrir los ojos veo todo oscuro, pienso por qué a mí. Me vuelvo a la cama enojado con el mundo, y a los quince minutos me levanto, porque hay que seguir, hay que salir. Todo ayuda, la rutina, los compromisos, lo importante es dejarse ayudar, no bajar los brazos.

La oscuridad es el desánimo. Cuando la tristeza lo invade se convierte en un hombre. Lejos de la épica propia de su vida y de San Lorenzo, el hombre, tan terrenal y solitario acude a la ayuda y al impulso de los compromisos, a la cotidianeidad que lo salva.

-El día y la noche son iguales, es la misma oscuridad siempre, resume Walter. Sin embargo siempre hay cosas para hacer, para trascender, Walter es su propia imagen al mundo y la construye trascendiendo en todo lo que intenta, porque quizás la revolución en este mundo de las imágenes no consiste en retenerlas para sí, mirar, sino en ser una imagen y ser el centro de la mirada

A veces la vida se trata de romper con la imagen, esquivar los designios de la misma vida y no dejarse vencer nunca. No se trata de ser superman, mostrando acaso una falsa fortaleza ante todos. Se trata de seguir adelante a pesar de los infortunios, y con ellos trabajar un signo distintivo.

Walter sabe ser signo, porque en el mundo en el cual la imagen  se impone por sobre todo lo que se le presente, él la vence, la rompe y la atrae hacia sí. Hace que esa imagen sea él, aunque quizás no recuerde como se representa el mundo, él lo representa para otros, para los cuales el mundo es eso, nada más que aquello que se ve, una representación.

Walter es quizás ese ejemplo del concepto de revolución.  Walter hace consigo mismo la revolución. Aquella que consiste en doblegar la imagen, la que significa en última instancia ser el centro de las miradas.


domingo, 22 de junio de 2014

La differance


Messi es diferente.

La Real Academia española define a la palabra diferente de la siguiente manera:

1.  f. Cualidad o accidente por el cual algo se distingue de otra cosa

Messi es un accidente o una cualidad. Detrás de ese pibe con cara de bueno por el que nadie daría nada, ni siquiera el gesto benefactor de elegirlo ante último en el pan y queso del picado de barrio hay un velocidad más, una revolución agregada al modelo original de fábrica.

Messi es la differance.

En francés la palabra se escribe difference, fue Derrida quien estableció el concepto de differance para demostrar que la única distinción apreciable es solo en   la escritura. En lo previo, la única diferencia posible es de escritura, es decir la diferencia está en el símbolo, en la representación. La vida podría ser vista de esta manera, bajo este concepto. Sin embargo, siempre hay que representar. En nuestra representación es donde establecemos la differance.

El mal de nuestra historia es la sociedad entendida como totalidad.

La muerte de la diferencia es el nacimiento de la incomprensión moderna del diferente. Les pasó a todos, desde Van Gogh hasta Borges.

El concepto de totalidad nos empuja a rechazar al diferente. El rechazo es siempre natural dentro de una sociedad que para establecer una totalidad tiene que igualar a sus componentes.

Messi nos causa rechazo.

Nos parece siempre más en el Barcelona, más jugando una copa europea, más goleador y más cabeza de grupo para los otros, nunca para los nuestros. Le pedimos que asuma el rol de Leonidas para conducir a un grupo de jugadores como si fueran espartanos, le pedimos que grite el himno, le pedimos que llore como lo hace Contempomi en Los Pumas, le pedimos que gambetee diez tipos como en el Barcelona, le imploramos que se tire al suelo, que marque, que juegue, que tire el centro y que vaya a cabecear.

Somos una máquina saturada de reclamos hacia él, y él nunca nos satisface.

Cuando hace un gol ya es innecesario, cuando asume el rol de cabeza de grupo es un mercenario que complota contra el técnico, cuando se emociona con el himno  está vendiendo humo, cuando va al suelo es porque no juega, cuando juega es porque no va al suelo.

No es Messi, es la diferencia.

Entender la differance, es entender que entre los 22 tipos que lo acompañan en Brasil y él, existe la posibilidad de que el tipo, con la tranquilidad con la cual se destapa una gaseosa o carga la SUBE, es capaz de hacer lo que hizo contra Irán en el minuto 90


Y sobre todas las cosas, entender la differance, es celebrarla. Rechazarla nos iguala, hagamos el esfuerzo, seamos diferentes con el diferente.

viernes, 20 de junio de 2014

De mundiales, patrias y otras cosas.


Suárez corre detrás de la pelota. Corre como quizás no corre en su club. El partido con Inglaterra que está jugando él y diez tipos más, en minutos será una anécdota, como también lo será el llanto que diez segundos después de rematar al arco, cuando ya corriendo en pleno festejo de gol, deje caer tan naturalmente como si se llorara por un familiar muerto, una novia que lo dejó o un terremoto trágico que sacudió al pueblo del cual proviene las lágrimas que lo invadirán hasta que termine el partido.

Claro, no pasó nada de eso. Fue un gol en el minuto 43 del segundo tiempo y nada más, y nada menos.

Breve tiempo atrás cuando Independiente ascendía en la final que jugó contra Huracán por el torneo de la B nacional argentina, en un bar, una señora salió quejosa, y gritándole al mozo y a todos los que mirábamos el partido dijo:

-Tanto lío por un partido-

Sí, tanto lío.

El mundial de fútbol hace maravillas en las personas. Miles de seres humanos que despotrican contra la pelota o que serían incapaces de sentirse identificadas con alguien que sufre un campeonato como un drama personal, comienzan a mirar los partidos y a sufrir y a mezclar, sobre todo a mezclar todo con todo.

Amores, odios, resentimientos, prejuicios.

Brasil, año 2014, meses antes de la inauguración de la Copa del mundo, miles de personas protestan por mejoras sociales. La respuesta del gobierno es que se ha cambiado estructuralmente la vida de millones de personas, que naturalmente ahora van por más. El pretexto de las personas es que habiendo carencias básicas en salud, infraestructura, urbanización; el gasto millonario en la competición es inadmisible.

Y tienen razón. La FIFA solo puso 100 millones de dólares, Brasil más de 3000.

Una decena de años atrás y un poco más, gobernaba el país Henrique Cardoso, el equivalente a Carlos Menem de Brasil, un ejemplo de la teoría de la dependencia. Con el cambio de aire en la región naturalmente le tocaría el tiempo a este país  que se sumaba a las experiencias socialdemócratas de esta parte del mundo, con el gobierno de Lula Da Silva y luego de la actual presidente, Dilma Roussef. En más de diez años la ecuación económica cambiaría. Sexta potencia en materia económica, ingreso al G20, Brasil se constituía así como un nuevo gigante de la economía junto a la India y Rusia.

El cambio social-económico va de la mano de una fuerte conciencia de recuperación de un proyecto político conocido como “Patria Grande”. Ahí es a dónde vamos.


El fútbol es un deporte y la política es la política. Aclarar esto parece una cuestión lógica, pero hay que aclararlo.

Uruguay, Costa Rica, Ecuador, Brasil, Chile, México, Honduras, Colombia, no intervienen en el mundial desde la política, sino desde sus federaciones de fútbol. Del otro lado, Inglaterra, España, Francia, Bélgica tampoco lo hacen sino desde sus federaciones.

Las federaciones son instituciones que no deben tener ninguna relación con la política de los países. Esto está establecido por el reglamento de la FIFA y rigen graves sanciones a las que incurrieren en tal falta.

Pero fútbol, y política parecen indivisibles.

De todo hay origines. Sin duda.

Mundial 1966, Inglaterra lo organiza. Argentina llega a cuartos de final invicto habiendo salido primera en su grupo. Juega en Londres contra el local, el mítico estadio de Wembley está repleto, no cabe un alma. La reina está en su lugar como todos los miembros de la corona británica. Rattin, mediocampista de Boca Juniors y de la selección argentina es un tipo rústico, alto, corpulento y con fama de guapo en rodeo propio y ajeno. El partido es cerradísimo, el resultado favorece a Inglaterra, y ahí interviene Rattin. Pega una patada, nada grave para él. Todo excesivo para el árbitro. La tarjeta roja está en el aire. Rattin esboza una protesta. No habla el idioma de los británicos, la comunicación es imposible. Luego camina la cancha y sale por una de las esquinas, al llegar al banderín de córner que tiene la bandera británica, lo toma con una de sus manos y lo estruja. Más tarde completaría el acto sentándose en la alfombra roja. Rattin convertía al partido y a la derrota en anécdota, transcendía la barrera de lo deportivo, ganó una batalla contra el imperialismo.

20 años después con la herida abierta por la guerra de Malvinas, otra vez en cuartos de final Argentina e Inglaterra volverían a verse. Maradona, quizás el mejor jugador de la historia del fútbol, hace un gol con la mano que vio todo el estadio menos el árbitro, un rato después tomaría la pelota en la mitad de la cancha y en una corrida que quedará grabada en la historia de este deporte por años, gambeteando a cuatro jugadores ingleses, haría el gol más bello de todos los  mundiales que se han jugado.

Maradona les había robado a los ladrones. Y se popularizaría el famoso, “el que no salta es un inglés”

Volvamos a este mundial.

Basta repasar estados de Facebook, Twitter, para entender que este mundial se está jugando no solo en lo futbolístico. A favor o en contra, lo político aparece. Los costos del mundial, la represión a las protestas, el aumento a los trabajadores del subte.

Dentro de la cancha juegan sudamericanos contra europeos, poderosos contra débiles. ¿Débiles?

Uruguay le ha ganado a Inglaterra 2-1. Los goles los hizo Suárez, jugador del Liverpool inglés. Cavani, Muslera, Godín, entre otros brillan en equipos de los más importantes de europa. Todos son millonarios.

Pero algo es seguro, el llanto de Suárez es genuino. Ha ganado una batalla personal contra quienes decían que no llegaba al mundial por sus problemas físicos.

Un día antes Chile ha vencido a España. Algunos lo alientan, otros mezclan el resentimiento por la posición de la dictadura que gobernaba ese país en el conflicto Malvinas. Prevalece la posición progresista. Chile es alentado, con el mismo pretexto. Pertenece a nuestro continente. Es asumido como débil, aunque los contratos y los equipos a los que pertenecen sus jugadores digan exactamente lo contrario.

Los partidos los han ganado Uruguay y Chile. Pero esto, para la Patria Grande no significa nada. Como tampoco caerá la monarquía por las eliminaciones inglesas y españolas.

¿Tanto por un partido?

Sí, tanto, y más también.